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cronica del partido

la siguiente es la cronica del partido del diario el clarin de argentina, no esta de mas enterarnos como vieron el partido desde su perspectiva

"argentina es finalista con coraje y penales

Fue 0-0 en los 90 minutos. Y en el alargue, los mexicanos ganaban pero Figueroa igualó. Luego vino la alegría de los penales. El miércoles será la final con Brasil.

Miguel Bossio. HANNOVER. ENVIADO ESPECIAL
mbossio@clarin.com

Vaya si hay que saber sufrir para poder gozar. Para poder ganar. Para poder festejar. Para no ser menos finalista que Brasil... Vaya si penó ayer Argentina: más que a un equipo, la Selección se pareció bastante a un coleccionista de agonías. Porque, ante un México que nunca terminó de arrojarlo por el precipicio, el equipo de Pekerman fue siempre corriendo de atrás, nunca tuvo respiro y —más de una vez— anduvo coqueteando con el partido por el tercer puesto. Pero no: a la falta de fútbol la careteó con coraje. Y a la ausencia de ideas le contrapuso, justamente, presencia. Y un corazón enorme, más celeste y blanco que nunca.

Corazón para sobreponerse a todo —la expulsión de Saviola, el gol de Salcido, el cansancio de Riquelme— y a todos: un arquero notable como Oswaldo Sánchez, un patrón en serio como Márquez, encaradores criteriosos como Zinha y Morales. Corazón para encontrar el esquivo gol del empate faltando 11 para que acabaran el suplementario y los sueños. Corazón, en definitiva, para llegar a los penales y pisarle los talones hasta el final a un rival empeñado en no errar ninguno. Hasta que Lux se lo sacó en el sexto a Osorio -a su derecha, abajo— y Cambiasso se ganó todas las tapas metiéndola abajo, a la izquierda del 1 mexicano.

Fue 0-0 en los 90, 1-1 en el alargue y 6-5 en los penales. Recién ahí se rompió la paridad y se dio el pasito que faltaba. Recién ahí se cambió la angustia por este triple placer terrenal: vencer a México, ser uno de los dos mejores de la Copa de las Confederaciones y mirar de frente y a los ojos, el miércoles, a Brasil.

Está claro que Argentina no anduvo bien: fue el peor partido desde que pisó Alemania. No aparecieron ni el orden que tuvo ante Túnez ni la contundencia mostrada ante Australia ni el fútbol exquisito ante los alemanes. Esta vez, el agotamiento de Riquelme se devoró a su talento. Y sin Román, no hubo pelota. Y sin pelota, claro, no hubo fútbol. Además Santana, una de las agradables apariciones, en esta ocasión no fue ni por asomo el de la primera rueda.

Milito entró por el suspendido Samuel pero —llamó la atención— se paró de doble 5, junto a Cambiasso. Es verdad que Lavolpe superpobló de volantes la zona media y hubo que atender las subidas de Zinha y de Morales. Pero la Selección no pudo hacerla circular con paciencia y precisión, dos de sus mayores virtudes.

Apagados Román y Santana, con Zanetti más ocupado en marcar que en proyectarse, y con Sorin que tampoco sorprendía, a Argentina se le hacía difícil llegar. Y eso que Saviola obligaba siempre e iba llenando de amarillas a los mexicanos.

El equipo de Lavolpe, técnico astuto tácticamente si los hay, comenzó a hacerlo figura a Lux desde temprano. A los 3 ya debió sacar al córner un disparo de Lozano, y más tarde le sacó otro a Zinha. Atención que Argentina, sin mucha lucidez y con Figueroa ausente sin aviso, también inquietaba. Un par de chispazos de Riquelme no fueron goles por un mal centro de Saviola y por una pifia de Sorin.

En el segundo tiempo, más y más partido de ajedrez. Con Milito ya de segundo marcador central en una línea de 4, Zinha clavó un derechazo en el palo. Y Sánchez se lo tapó a Coloccini, quien un rato después debió haber visto la roja por una violenta entrada a Morales, al que sacó de la cancha.

Entraron Maxi Rodríguez y Aimar, y Argentina siguió yendo. Y estuvo tan cerca de convertir como de que le convirtieran. Hasta que Saviola lo pateó de atrás a Pineda y se fue a los 44, con todo un alargue por delante. Pero Aimar se hizo "foulear" enseguida por Márquez y el Rafa también se fue expulsado.

Igualados en 10 hombres, México se puso en ventaja a los 13 del suplementario con una gran jugada de Salcido —nació tras un mal pase de Román— que rebotó en Coloccini y descolocó a Lux. Figueroa se comió uno increíble bajo los tres palos y no había caso: la suerte parecía echada. Pero a los 4 del segundo minitiempo, Figueroa la peleó y la pelota entró como pidiendo permiso por entre las piernas del 1. Hasta en eso hubo que transpirar: no entraba nunca... Uno a uno y penales. Y diez tiros impecables. Hasta que Osorio, Lux y Cambiasso hicieron lo que hicieron para que las penas fueran ajenas y, la final, nuestra. Corajudamente nuestra. Definitivamente bien argentina..."

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